Concédeme un amanecer, entre tus brazos,
donde la primera luz del alba sea en tú mirada,
donde sienta tú piel
desnuda contra el cuerpo,
donde tenga los buenos días
con el sabor de tus besos.
Un amanecer, que venga tras una noche,
donde los sueños se
tornen dulce realidad,
donde las palabras se escriban con caricias
y no exista distancia entre nuestras almas.